lunes 8 de febrero de 2010

Extraña compañía

Sentí unos pasos descalzos, mientras dormía con mi novia tirados en el comedor. Alcé la cabeza para ver que sucedía. Varias nenas con la cara de ella, vestidas de colegio, caminaban alrededor de la mesa.

Mono campeón

El mono Almeida era maratonista. Se entrenaba por la ruta todas las noches apenas salía del taller. Hacía los mandados corriendo,iba y venía como si hubiera largado la prueba. A veces estabas conversando con alguien en alguna esquina y pasaba a todo lo que da, con un repuesto o un amortiguador, esquivando bicicletas saltando los bancos de la plaza.
Ese mes en Capital Federal se corrían 30 km que auspiciaba Carrefour, largaban desde “El rosedal” en los bosques de Palermo.
El mono llegó un día antes a Almagro, fue a parar a la casa de unos amigos, traía un bolso muy pequeño casi vacío, apenas entró, uno de ellos le dijo que se ponga cómodo, si quería pegarse un baño. Se dio una ducha, se puso los cortos y prendió el televisor.
Los chicos le dijeron las habituales mentiras para ver que hacía, picardías que el mono tomaba como ciertas y que demostraban su inocencia para convivir algunos días en la gran ciudad.
El mono preguntó al ver solo dos camas, donde iba a dormir esa noche.
Los chicos le dijeron antes de irse a la facultad, que cuando le diera sueño se subiera a la parte de arriba del placar,
espacio donde el cuerpo del mono se acomodó a lo largo,
puso la toalla como almohada,
y cansado por el viaje se entregó al descanso.

Al otro día, despertó temprano, bajó del placar sin hacer ruido,
comió una fruta y se fue pensando.

Salir en el noticiero de canal trece, que lo vean en su pueblo,
el abrazo de su madre.

Bastante grande

Andrecito pasa en bici con un carrito atrás.
Pasa despacito. Andrecito tiene 25 pero parece un niño.
Habla to-todo así, quéquéyo- nofuí, responde cuando le preguntan,
de golpe se traba y patina la letra.

Dicen que la tiene bastante grande
y que le gusta jugar con los chicos en los yuyos.
Se la hace agarrar con las pendejas
cuando está escondido jugando.

Anduvo pidiendo billetes falsos, la gente se los daba.
Juntó mucha guita y se fué a Buenos Aires.
Compró los boletos en la terminal
llegó a Retiro, desayunó, almorzó en restoranes, compro ropa.

Lo vieron llegar de regreso,
bajar del colectivo con anteojos negros
y prenderse un cigarro.

jueves 4 de febrero de 2010

Hombres rana

Se ahogó un tipo en la laguna.
El otro tuvo que nadar hasta la orilla y se desmayó.
Temblaba, dijo el veterinario, lo llevó a su casa y le dio ropa seca.

Ese día habían embarcado temprano, el cielo estaba gris y el viento soplaba del sur.
Se escuchó la versión que el yerno le pegó con un remo mientras discutían.
Los buzos tácticos de la policía federal, buscaron el cuerpo arrojando púas al fondo.
Los hombres ranas tenían el traje con agujeros y remiendos, salían del agua cada cinco minutos porque no soportaban el frío. La gente del pueblo les acercaba café caliente, tortas caseras, les ofrecían lugar para dormir.

Lo encontraron cuatro días después.
Flotaba entre los juncos.
A la altura de la nuca tenía un golpe que le había deformado la cabeza.

Rana Toro

La tormenta se acerca.
Croan las ranas por otra penetración, es un lujo el coito mientras llueve.